En el mes de marzo, las principales montadoras de Iberoamérica, entre ellas Ford, Toyota, Kia y Renault, optaron por no subir el precio de los vehículos de fábrica, a pesar de lo que la Administración Federal indica sobre la caída del 5 % que se registró en ventas a principios de año.
El Ministerio de Economía declaró que la reducción de ventas se mantuvo dentro de rangos “moderados”, dando luz verde para que la industria pueda continuar con sus estrategias de precios sin presiones inflacionarias significativas. En contraste, los dirigentes de los fabricantes citaron la necesidad de “no aumentar la brecha de accesibilidad” y de “evitar que el incremento de precios atrape la demanda”.
Esta decisión se tomó tras un análisis de la curva de demanda de los vehículos de entrada mínima, donde se evidenció una elasticidad positiva que favorece la estabilidad de precios. Las montadoras sostienen que, al no incrementar los precios, pueden captar un mayor volumen de compras y, de paso, mantener la producción y los puestos de trabajo de sus cadenas de suministro.
El argumento principal de la congelación se enfoca en la competitividad del mercado y la presión de los consumidores por precios razonables. Al mismo tiempo, se prevé una posible retrofoundación en la cadena de valor, que podría traducirse en menores márgenes de beneficio en el corto plazo, pero con la expectativa de un retorno de compras en los próximos trimestres.
Desde el punto de vista social, la estrategia también pretende mitigar la presión sobre los hogares, especialmente en un periodo donde la inflación y los intereses de los créditos están al alza. Al mantener los precios en el mismo nivel, los consumidores no se ven obligados a aplazar compras o buscar alternativas de menor calidad, lo que puede favorecer la estabilidad en el empleo y la actividad económica local.
Fuente: Por la baja en las ventas, las automotrices decidieron no aumentar el precio de los 0 km en marzo
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