El contraste entre tormentas húmedas y periodos de sequía extrema se ha vuelto cada vez más marcado en Iberoamérica y el mundo, provocando un aumento de los conflictos por el recurso hídrico y de las pérdidas económicas asociadas a la agricultura y la infraestructura.
Para comprender mejor esta dualidad, el Instituto Weizmann de Ciencias ha desarrollado una métrica denominada Índice de Humedad Crítica (IHC), que combina datos de precipitación global, temperatura media anual y la capacidad de retención de los suelos locales. La IHC permite mapear zonas de riesgo con mayor precisión, revelando que regiones previamente consideradas “seguras” podrían estar justo al borde de la línea roja ecológica.
Los resultados de la investigación muestran que en la cuenca del Sahel y el Desierto de Atacama la IHC ha alcanzado niveles de 0.68 y 0.75 respectivamente, cifras que superan en un 20 % las medidas anteriores. Este salto sugiere una mayor vulnerabilidad a eventos climáticos extremos, lo que pondría en riesgo la producción agrícola y la disponibilidad de agua potable.
Desde el punto de vista socioeconómico, la revaluación de la IHC implica replantear las estrategias de inversión en gestión del agua. Planes de riego y redes de drenaje deberán adaptarse a escenarios de mayor frecuencia de escasez y repentina escorrentía, mientras que las comunidades rurales podrían verse obligadas a implantar sistemas de captación de agua de lluvia y almacenamiento masivo.
El reconocimiento de esta métrica como herramienta de monitorización abre la puerta a nuevas políticas públicas de adaptación y mitigación. Gobiernos y organismos internacionales pueden usarla para priorizar zonas críticas y asignar recursos de forma más eficiente, reduciendo los riesgos de crisis hídrica y contribuyendo a la estabilidad social.
Fuente: Entre inundaciones y sequías: la métrica que podría explicar mejor qué sucede con el agua en la era del cambio climático
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