Una salud frágil bajo el foco público
La imagen de la princesa, de 52 años, ha encendido las alarmas en Noruega. Mette-Marit padece fibrosis pulmonar crónica desde 2018, una enfermedad autoinmune que provoca la cicatrización del tejido pulmonar y dificulta seriamente la respiración. Aunque la Casa Real suele dosificar sus apariciones para proteger su salud, la reaparición de hoy —utilizando un concentrador de oxígeno portátil— subraya el deterioro físico que ha sufrido en los últimos meses.
Sin embargo, lo que más ha llamado la atención de los analistas de la Casa Real no ha sido el dispositivo médico, sino la presencia constante a su lado de su terapeuta personal. La princesa ha caminado cabizbaja, evitando el contacto visual con las cámaras, en un gesto que muchos interpretan como una muestra de la enorme presión psicológica que atraviesa.
El fantasma de Jeffrey Epstein vuelve a Palacio
La reaparición se produce en el momento más delicado para la monarquía noruega. Nuevas filtraciones de documentos judiciales en Estados Unidos han vuelto a poner sobre la mesa los encuentros que Mette-Marit mantuvo con Jeffrey Epstein entre 2011 y 2013, años después de que el financiero fuera condenado por delitos sexuales.
- Los encuentros: Se estima que la princesa y Epstein se reunieron en al menos seis ocasiones, incluyendo citas en la residencia de este en Nueva York y en París.
- La versión oficial: La Casa Real Noruega ya pidió disculpas en el pasado, asegurando que la princesa «nunca fue consciente de la magnitud de los delitos» de Epstein. No obstante, las nuevas revelaciones sugieren una relación más frecuente de lo admitido inicialmente.
- El impacto político: La popularidad de la Corona ha caído a mínimos históricos en marzo de 2026, con sectores del Parlamento pidiendo una mayor transparencia sobre los contactos internacionales de la familia real.
«Lamento profundamente no haber investigado el pasado del señor Epstein cuando nos presentaron. Mi intención fue simplemente ayudar en proyectos sociales, pero fue un error de juicio». — Declaración previa de Mette-Marit de Noruega
Un «annus horribilis» para los Glucksburg
A la presión por el caso Epstein se suma la crisis familiar provocada por su hijo mayor, Marius Borg Høiby. Los recientes problemas legales de Marius, relacionados con denuncias por agresión y posesión de sustancias, han terminado de socavar la estabilidad de Mette-Marit.
Fuentes cercanas a la Casa Real afirman que la princesa está «devastada» y que su enfermedad física se ve agravada por los picos de estrés emocional. El príncipe Haakon, que ha asumido la regencia en varias ocasiones este año debido a la salud de su padre, el Rey Harald, se muestra visiblemente preocupado por el estado de su esposa, quien ha reducido su agenda oficial en un 70% respecto al año anterior.
«La fibrosis pulmonar es una enfermedad que no da tregua, y cuando se le suma una tormenta mediática de este calibre, el cuerpo simplemente dice basta». — Analista de la Casa Real Noruega
Perspectivas: ¿Hacia una abdicación o retiro?
El debate sobre la capacidad de Mette-Marit para asumir el trono en el futuro es cada vez más intenso en Oslo. Mientras algunos sectores defienden su derecho a la privacidad y al tratamiento médico, otros cuestionan si la institución puede permitirse una reina consorte permanentemente convaleciente y salpicada por sombras del pasado. Por ahora, el Palacio de Skaugum mantiene el silencio oficial, limitándose a pedir respeto por la salud de la princesa.
