Un Estado en descomposición
Haití atraviesa su crisis más profunda en décadas. Desde el vacío de poder dejado por el magnicidio de Jovenel Moïse y la reciente dimisión de las autoridades de transición, las pandillas —ahora agrupadas en la poderosa coalición «Vivre Ensemble» (Vivir Juntos)— controlan más del 85% de la zona metropolitana de la capital. Lo que comenzó como un control territorial se ha transformado en una ofensiva abierta contra las instituciones del Estado, incluyendo el Palacio Nacional y las principales cárceles del país.
Desarrollo: 48 horas de ofensiva total
En las últimas 48 horas, la violencia se ha recrudecido con ataques simultáneos a infraestructuras críticas. Los enfrentamientos entre las bandas armadas y la Policía Nacional de Haití (PNH) se han concentrado en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture, que permanece cerrado a vuelos comerciales, y en el puerto principal, bloqueando la entrada de suministros básicos.
El número de desplazados internos ha subido de forma alarmante. Según datos preliminares de organismos de derechos humanos en el terreno, solo en los últimos dos días, más de 15.000 personas han abandonado sus hogares en barrios como Pétion-Ville y Delmas huyendo de los incendios provocados y las ejecuciones sumarias.
«La situación ya no es de inseguridad, es de guerra urbana total; las pandillas están utilizando armamento de alto calibre contra civiles desarmados.»
Declaraciones: El grito de auxilio de la sociedad civil
Representantes de organizaciones humanitarias han alertado sobre el colapso del sistema sanitario. Los pocos hospitales que permanecen abiertos están desbordados y se quedan sin oxígeno ni suministros quirúrgicos.
- «Estamos operando en el suelo, sin luz y bajo el sonido de las balas. Si el corredor humanitario no se abre en 24 horas, las muertes por falta de atención superarán a las de las balas», declaró un portavoz de un hospital comunitario en el centro de la ciudad.
Por otro lado, líderes comunitarios denuncian que las pandillas están utilizando la violencia sexual y el secuestro como herramientas de control territorial sistemático.
«Si el corredor humanitario no se abre en 24 horas, las muertes por falta de atención superarán a las de las balas.»
Impacto y consecuencias: Hambruna y parálisis
La violencia ha tenido un impacto devastador en la economía de subsistencia:
- Desabastecimiento: Los precios de los productos básicos se han triplicado en 48 horas debido al bloqueo de las carreteras nacionales.
- Educación: Más de 1.000 escuelas han cerrado sus puertas en la capital, dejando a cientos de miles de niños sin acceso a educación y alimentación escolar.
- Migración: Se ha detectado un incremento masivo en los intentos de salida por mar hacia países vecinos, a pesar del peligro que representan las patrullas fronterizas.
Información adicional: El retraso de la fuerza multinacional
A pesar de las promesas de la comunidad internacional, el despliegue de la Misión de Apoyo a la Seguridad liderada por Kenia sigue sufriendo retrasos logísticos y judiciales. Aunque se esperaba el arribo de los primeros contingentes para este mes, la falta de financiación directa y la inestabilidad política interna en los países contribuyentes han dejado a Haití en una espera agónica. Mientras tanto, las pandillas aprovechan este vacío para consolidar un «gobierno de facto» basado en el terror.
«La población civil está atrapada entre el fuego cruzado y la indiferencia de una comunidad internacional que no termina de actuar.»
