La intervención militar, que comenzó el pasado 28 de febrero, ha cumplido poco más de un mes de actividad intensa. Según los informes oficiales de la administración, la campaña se diseñó con cuatro pilares fundamentales: desmantelar el arsenal de misiles balísticos iraníes, aniquilar su capacidad naval, cortar el financiamiento a milicias aliadas (proxies) y eliminar cualquier infraestructura destinada al desarrollo de armas nucleares.
La declaración de Trump llega en un momento de máxima tensión en los mercados energéticos globales, derivados del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, una vía vital por donde circula el 20% del petróleo mundial.
Desarrollo: Una ofensiva «devastadora»
Durante su alocución, el presidente aseguró que las fuerzas armadas estadounidenses han logrado victorias «abrumadoras» en el campo de batalla en las últimas cuatro semanas. Trump afirmó que la maquinaria militar de Irán ha sido «eviscerada» y que el régimen de Teherán ya no representa una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos.
«En estas últimas cuatro semanas, nuestras fuerzas armadas han entregado victorias rápidas, decisivas y abrumadoras. Estamos en camino de completar todos los objetivos militares muy pronto».
El plan para los próximos 15 a 21 días consiste en intensificar los ataques sobre objetivos remanentes para asegurar que Irán no pueda proyectar poder fuera de sus fronteras. No obstante, el mandatario aclaró que la salida de las tropas no depende estrictamente de un acuerdo diplomático previo, señalando que la «misión cumplida» se definirá por la degradación física de las capacidades iraníes.
Declaraciones y posturas internacionales
El tono de Trump hacia sus aliados ha sido crítico. Instó a países como China, Japón, Corea del Sur y las naciones europeas a asumir la responsabilidad de asegurar el Estrecho de Ormuz una vez que EE. UU. reduzca su presencia. «Ellos dependen de ese petróleo, nosotros no. Deberían haber tenido el valor de actuar junto a nosotros», sentenció.
Por su parte, desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian expresó a través de canales diplomáticos y redes sociales que Irán tiene la voluntad de detener el conflicto, pero exige «garantías suficientes» para evitar futuras agresiones. Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria ha emitido advertencias contra empresas tecnológicas estadounidenses en la región.
«Irán ha quedado, en esencia, diezmado. Una vez que este conflicto haya terminado, el flujo se restablecerá de manera natural. Simplemente se abrirá por sí solo».
Impacto económico y consecuencias
La noticia ha provocado una reacción inmediata en los mercados financieros.
- Petróleo: Los precios del crudo han mostrado una tendencia a la baja ante la expectativa de una reapertura del Estrecho de Ormuz a corto plazo.
- Bolsas: Wall Street y los mercados europeos cerraron al alza tras las señales de desescalada.
- Geopolítica: La postura de «dejar la seguridad del estrecho en manos de otros» marca un giro en la política de defensa estadounidense en Oriente Medio, delegando la protección de las rutas comerciales a las potencias regionales y consumidores asiáticos.
Puntos clave del anuncio
- Plazo estimado: 2 a 3 semanas para concluir las operaciones principales.
- Objetivo nuclear: La administración sostiene que la amenaza atómica iraní ha sido neutralizada permanentemente.
- Seguridad energética: EE. UU. no planea liderar la seguridad del Estrecho de Ormuz tras su retirada, exigiendo mayor implicación internacional.
