El Vaticano ha otorgado a un selecto grupo de periodistas la posibilidad de subir a los andamios de la Capilla Sixtina, marcando una iniciativa inédita que combina la práctica del periodismo con el arte de la restauración.
Desde hace tres décadas la obra de Miguel Ángel, el Juicio Final, ha sufrido el efecto de una pátina casi invisible que se formó durante la restauración de 1994. El vaporizante lactato de calcio, derivado de la condensación de la respiración de los visitantes, cubre delicadamente los colores originales y exige una limpieza meticulosa cada veinte años.
Al acercarse a los ocho metros de altura, los testigos verán detalles que el propio pintor diseñó para su disfrute íntimo: la herida de la mano de Cristo, el leve esplendor de los ojos de los condenados y la trayectoria de trazos “velocistas” que revelan el dominio de la perspectiva.
El trabajo está estimado en menos de 200.000 euros y se extiende durante las vacaciones de Semana Santa, cuando un equipo de restauradores abordará la obra bajo la supervisión de Gian Domenico Spinola, vicedirector de los Museos Vaticanos.
Esta intervención no solo devuelve a la Capilla el esplendor con el que concluyó en 1541, sino que también ofrece al público, a través de sus voces, una nueva forma de vivir y comprender el arte de la edad renacentista. Fuente: https://www.abc.es/cultura/andamio-juicio-final-ver-miguel-angel-pinto-20260303042824-nt.html
Fuente: En el andamio del Juicio Final para ver lo que Miguel Ángel pintó solo para sí mismo
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