El 3 de marzo, la provincia de Manabí quedó bajo la sombra de lluvias torrenciales que azotaron la madrugada, provocando siniestras inundaciones en los pueblitos de Portoviejo y Rocafuerte. Nubes de tormenta, provocadas por la interacción del fenómeno de “El Niño”, inyectaron más de 200 mm de agua en menos de 24 horas, sobrepasando la capacidad de drenaje de las calles y las viviendas.
Hundidas viviendas, desplazados de 3,2 mil familias y desplazados de 1,1 mil personas sumergieron a los residentes de los barrios bajo las calles principales. Corroboró la Fiscalía General de la República la pérdida de más de 480 metros cuadrados de viviendas, además de la desaparición parcial de calles y caminos rurales que sirven como arterias de transporte. La comunidad local relata que la mayoría del agua se desvió por las escarpadas laderas, evidenciando la urgencia de repasar los sistemas de alerta temprana.
El colapso económico se hace visible en la destrucción de los cultivos de cacao y café, pilares de la economía rural manabíense. Comunidades productoras en Rocafuerte denuncian pérdidas estimadas en 12 millones de dólares, temor que reacio a la temporada de cosecha que se sigue, dejándolas vulnerables a la inflación y al riesgo de subsistencia. Además, el turismo en las playas cercanas al mismo momento perdió ingresos que alcanzan los 5 millones de dólares anuales.
La respuesta del Gobierno Provincial es inmediata pero con limitaciones. El jefe de la Dirección de Protección Civil, María López, informó la movilización de 15 equipos de rescate, 4 patrullas de la Policía Nacional y la intervención del 11° Batallón de Bomberos en Portoviejo, mientras que el Centro de Campina Bajo en Rocafuerte inició las primeras labores de limpieza de laderas. Sin embargo, advierten que la falta de inventario de recursos de nieve y la infraestructura de drenaje deteriorada provocaron retrasos en el retorno a la normalidad.
Los expertos señalan que el fenómeno se alinea con el aumento de las precipitaciones extremas en Iberoamérica, impulsado por el cambio climático. Se hace un llamado a la implementación de políticas de mitigación urbanas, como la construcción de canchas de baño, la restauración de manglares y la reforestación de laderas para evitar futuros deslizamientos. Con el objetivo de lograr un desarrollo más resiliente, el Gobierno de Manabí planea asignar 45 millones de dólares al año para la modernización de la red de drenaje.
Fuente: Manabí sufre inundaciones por lluvias torrenciales este 3 de marzo
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