Desde inicios de 2026, el Gobierno de Daniel Noboa implementó una «tasa de seguridad» (un arancel especial) aplicada a las importaciones provenientes de Colombia. La medida, que comenzó en un 30 % en febrero y escaló al 50 % en marzo, fue justificada bajo el argumento de que Ecuador asume solo el costo de vigilar una frontera compartida que, según el mandatario, ha sido «descuidada» por la administración de Gustavo Petro.
Esta decisión ha generado una de las mayores tensiones comerciales y diplomáticas recientes entre Quito y Bogotá, con acusaciones cruzadas sobre la eficacia en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal.
Desarrollo de la noticia
En declaraciones ofrecidas este martes 24 y miércoles 25 de marzo, el presidente Daniel Noboa aseguró que los indicadores de violencia en las provincias de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos han mostrado una mejora drástica. Según las cifras oficiales presentadas por el mandatario, los homicidios, extorsiones y crímenes generales en la zona fronteriza han caído «casi un 35 %».
El mandatario atribuye estos resultados a dos ejes principales:
- Presión Económica: La tasa de seguridad busca compensar los 400 millones de dólares adicionales que Ecuador gasta en control fronterizo ante la supuesta falta de reciprocidad colombiana.
- Operaciones de Choque: El despliegue de fuerzas especiales contra grupos irregulares, específicamente facciones de las ex-FARC como los «Comandos de la Frontera».
«Ya tenemos una reducción de casi el 35 % en homicidios, en crímenes en general y extorsiones. Es un esfuerzo que estamos haciendo como Estado y también la sociedad civil.»
Declaraciones y posturas
Noboa ha sido enfático al señalar que la medida arancelaria no es solo recaudatoria, sino una herramienta de soberanía. «Nuestro vecino no quiere colaborar en la parte de seguridad que tanto afecta a las familias ecuatorianas», afirmó en una reciente entrevista radial en Esmeraldas.
Por su parte, el Gobierno de Colombia ha calificado anteriormente esta medida como una «agresión económica» y ha negado el abandono de la frontera, señalando que sus propias fuerzas militares mantienen operativos constantes en el área.
Impacto y consecuencias
- Seguridad: La percepción de mayor control militar ha permitido, según el Gobierno, que la ciudadanía en provincias como Esmeraldas empiece a sentir un alivio en la presión de las bandas criminales.
- Comercio: La tasa del 50 % ha alterado la balanza comercial. Noboa destacó que el déficit mensual con Colombia ha pasado de 90 millones de dólares a un superávit de 30 millones, fomentando la producción nacional.
- Diplomacia: La relación bilateral se mantiene en un punto crítico, especialmente tras las recientes quejas de Bogotá sobre supuestos bombardeos ecuatorianos cerca de su territorio, algo que Quito ha desmentido categóricamente, asegurando que operan estrictamente en suelo soberano.
Información adicional relevante
A pesar de las cifras optimistas del Ejecutivo, analistas de seguridad advierten que la reducción de la violencia en la frontera es un fenómeno multicausal. Si bien la presencia militar es un factor determinante, algunos expertos señalan que es prematuro atribuir toda la caída de los índices delictivos exclusivamente a la tasa de seguridad económica, sugiriendo que también influyen los reacomodos internos de los grupos narcodelictivos que operan entre ambos países.
Destacados
«La criminalidad en las provincias fronterizas, incluyendo Esmeraldas, registra una baja del 35 % en delitos de alto impacto.»
«El arancel de seguridad del 50 % a productos colombianos se mantendrá mientras no exista una cooperación real contra el narcotráfico.»
«Ecuador reporta un giro en su balanza comercial con Colombia, pasando de déficit a un superávit de 30 millones de dólares mensuales.»
