Un reciente informe de la catedrática de Derecho del Trabajo de la Universidad de La Laguna, Gloria Rojas, publicado en la Revista del Ministerio de Trabajo y Economía Social, plantea que el cambio climático ha pasado de ser un riesgo excepcional a convertirse en una realidad cotidiana que debe incorporarse en la gestión ordinaria de seguridad y salud ocupacional.
El estudio, titulado «Cambio climático y salud de las personas trabajadoras», señala que los fenómenos extremos—oladas de calor, inundaciones, incendios forestales y contaminación atmosférica—ya no pueden tratarse como episodios aislados, sino que requieren de políticas operativas, medibles y exigibles. La autora destaca que la prevención debe ir más allá de las declaraciones genéricas, abarcando explicitas normas sobre horarios, pausas de hidratación y reassignación de tareas en función de las condiciones climáticas.
En el marco de esta nueva perspectiva, Rojas enfatiza el papel transformador de los sindicatos, que han evolucionado hacia el denominado “sindicalismo climático”. Delegados climáticos, comités paritarios de medio ambiente y la incorporación de medidas como los eco-bonos o la remuneración sostenible son ejemplos de cómo la acción colectiva puede fusionar la defensa de los derechos laborales y la protección ambiental, asegurando una transición ecológica justa.
La negociación colectiva aparece como el vehículo más eficaz para formalizar estas adaptaciones. En España, por ejemplo, los convenios colectivos ya incorporan cláusulas de ajuste de jornada durante olas de calor, protocolos de emergencia ante inundaciones e incendios, y medidas de ventilación y descanso. Rojas avanza la necesidad de una arquitectura en cascada, que incluya acuerdos interprofesionales de referencia, convenios sectoriales robustos y protocolos de empresa, con el objetivo de garantizar una protección uniforme y llegar a los colectivos más vulnerables, como migrantes, trabajadores temporales, mayores y jóvenes que laboran al aire libre.
Finalmente, la investigación subraya la importancia de un enfoque interseccional que no solo aborde los riesgos físicos, sino también los psicosociales. La ansiedad, el estrés post-traumático y otras crisis de salud mental vinculadas a eventos climáticos extremos son aspectos que deben contemplarse en la estrategia de prevención, especialmente para grupos con mayor exposición. En síntesis, el estudio de Rojas invita a repensar la prevención laboral como un proceso dinámico, inclusivo y sostenible, dentro de una economía que se enfrenta a los cambios más desafiantes de la era moderna.
Fuente original: https://www.abc.es/espana/canarias/estudio-ull-advierte-cambio-climatico-riesgo-laboral-20260302181212-nt.html
Fuente: Un estudio de la ULL advierte que el cambio climático es un riesgo laboral
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