El retorno del «No a la guerra»
Este miércoles 25 de marzo de 2026, el jefe del Ejecutivo ha comparecido a petición propia para fijar la postura oficial de España ante la escalada bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán. En un discurso que ha recordado las movilizaciones masivas de hace 23 años, Sánchez ha recuperado el lema «No a la guerra», denunciando que el mundo se enfrenta de nuevo a una intervención basada en «mentiras» y que ignora la legalidad internacional.
El presidente ha vinculado directamente las decisiones de la administración de Donald Trump con el aumento de la inestabilidad mundial, señalando que la ofensiva contra el programa nuclear iraní se inició sin que existiera una «amenaza inminente para Occidente».
Desarrollo: Irán no es Irak
Sánchez ha basado su advertencia en datos técnicos y demográficos para subrayar la gravedad de la situación actual. Según el presidente, Irán no es un escenario comparable al Irak de 2003 por tres razones fundamentales:
- Capacidad militar: Teherán cuenta con una preparación y un arsenal muy superior al que presentaba el régimen de Sadam Husein.
- Impacto económico: El peso de Irán en los mercados energéticos globales multiplica por cinco el riesgo de colapso en comparación con el conflicto anterior.
- Población: Con el doble de habitantes que el Irak de entonces, el potencial de una crisis de refugiados y víctimas civiles es exponencialmente mayor.
«Aquel 15 de febrero de 2003, España dijo ‘no a la guerra’. Hoy, olvidar ese desastre es el primer paso para cometer el mismo error, pero con consecuencias mucho peores.»
Declaraciones: Críticas a la oposición y al régimen iraní
El presidente ha sido tajante al rechazar cualquier apoyo a la intervención, pero también ha marcado distancias con el régimen de los Ayatolás, calificándolo de «odioso» y «sanguinario».
- «Nadie está a favor de los Ayatolás. La pregunta no es esa, sino si estamos del lado de la paz o de la ruina internacional».
- «El señor Feijóo y Vox contribuyen a este desastre absoluto con su apoyo o su silencio cómplice».
Además, Sánchez ha cargado contra la «nostalgia de las Azores», acusando al expresidente José María Aznar de haber arrastrado a España a una «locura» en 2003 solo por «sentirse importante y que Bush le invitara a un puro».
«No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a las represalias de algunos. España no repetirá los errores de Irak mientras yo sea presidente.»
Impacto económico: Un agujero de 100.000 millones
La guerra ya está pasando factura a la economía española. Sánchez ha revelado datos alarmantes sobre el primer mes de hostilidades:
- Descalabro bursátil: El Ibex 35 ha acumulado una caída del 9%, lo que supone una pérdida de valor de más de 100.000 millones de euros para las empresas españolas.
- Plan de choque: El Gobierno ha anunciado un paquete de ayudas de 5.000 millones de euros para paliar el coste de la energía y la cesta de la compra, un dinero que, según Sánchez, «podría haberse destinado a becas o dependencia» si no fuera por la «codicia de los promotores de la guerra».
Información adicional: El factor Trump y el plan de paz
La comparecencia se produce en un momento de tensión diplomática máxima. Irán ha rechazado recientemente un «plan de paz de 15 puntos» propuesto por Donald Trump, calificándolo de «propuesta de rendición». Mientras tanto, la Agencia Internacional de la Energía ya advierte de que la actual fragilidad del sistema podría derivar en una crisis energética global superior a las de 1973 y 1979.
«Estamos jugando a la ruleta rusa con el destino de millones de personas; la solución no son las bombas, sino la diplomacia.»
