El ministro de Economía, Robert Merz, se reunió con sus contrapartes chinas en Pekín para discutir una balanza comercial que ha escalado de manera alarmante. El déficit con China, que antes pertenecía al rango de cientos de millones de euros, se ha cuadruplicado en los últimos años, alcanzando cifras que sitúan a Alemania en una posición de estrés.
Esta evolución coincide con la expansión de la manufactura china en sectores clave, como la electrónica y la ingeniería robótica, donde los procesos de producción han hecho uso de la sobrecapacidad que el país mantuvo tras la pandemia. La reducción de costos de producción y la velocidad de despliegue de nuevas fábricas han sido factores decisivos en esta paradoja de la balanza.
Para Alemania, la crisis no solo implica un déficit fiscal sino también una redefinición de su política industrial. La necesidad de diversificar la cadena de suministro y de invertir en innovación se vuelve tan clara como la urgencia de renegociar los términos del comercio con China, buscando protecciones que no las generen resentimientos.
El país nórdico del sur no es el único en esta coyuntura. A nivel global, la dinámica entre la logística europea y el entramado de producción asiático también impacta en los precios de la energía, los plazos de entrega y la competitividad de los sectores manufacturados que dependen del mercado global.
Al pronunciar afirmaciones tan contundentes, Merz expande la ventana parlamentaria para un diálogo estratégico que abarque no solo el comercio sino la resiliencia y la soberanía tecnológica de Alemania en un entorno donde la tensión geopolítica y la expansión de la infraestructura de China continúan marcando los hallazgos económicos del siglo XXI.
Fuente: https://www.elpais.com/economia/2026/02/27/deficit-alemania-con-china.html
Fuente original: La balanza comercial en rojo con China obliga a Alemania a mover ficha
