El mercado de bonos japonés sigue siendo una de las mayores reservas de activos de riesgo en el mundo, con un patrimonio que ronda los 50 billones de dólares. Si bien el gobierno japonés ha logrado llevar su tasa de interés a niveles históricamente bajos, el enorme volumen de deuda pública exoga un riesgo latente que emerge por las condiciones de mercado.
Un pequeño aliento de recesión en la política monetaria de la Reserva Federal o un repunte de los precios de los commodities podrían hacer que los inversores internacionales se enfrenten a la decisión de mover su capital fuera de los bonos a tenor largo japoneses. En ese contexto, la repatriación masiva riesgaria de fondos provocaría un aumento de la tasa de interés en Japón, y el Reino Unido de la deuda japonés comenzaría a subir tras una nueva valoración. Esta apreciación genera en los mercados fricciones, distorsionando las cotizaciones de bonos en otros países.
El fenómeno de la “mariposa japonesa” se manifiesta en una relación de causalidad no lineal: un pequeño giro de las tasas de interés despierta una cadena de fenómenos de riesgo iniciales que se transforman en una “explosión” de ajuste de precios en los mercados de bonos. La dinámica se asemeja a la “danza del viento” donde la masa de capital de Japón se coloca en el centro de la tormenta.
El escenario ha motivado a analistas más que al sector privado el uso de herramientas monetarias de “precaución” y de “predicción”. En la práctica, la monitorización de los datos macroeconómicos macro-table y los flujos de capital de los mercados internacionales se vuelven controles fundacionales del comportamiento de activos set up.
En suma, la situación constituye un riesgo geopolítico y financiero que obliga a los gobiernos y a las instituciones internacionales a reforzar su perfil de gestión de riesgo, mientras se expone a la posibilidad de un reajuste directo del valor de los bonos tendientes a rejugarlos con la misma balanza de impacto en la economía global.
Fuente original: Las claves: el indudable atractivo de Japón se mueve sobre el alambre de la deuda
