El gobierno chileno ha activado la receta electrónica, integrando la gestión de los fármacos con la atención sanitaria para mejorar precisión y calidad de los procesos.
El proyecto, que inició su fase piloto en 2022, se ha desplegado en 12 hospitales de distintas regiones, y ya cubre más del 40 % de las prescripciones médicas en los establecimientos públicos. En estos centros, los médicos usan una plataforma centralizada para emitir recetas, mientras que los farmacéuticos las reciben en tiempo real, eliminando la necesidad de papel y reduciendo los retrasos habituales.
Los datos preliminares indican que la transacción digital ha reducido el tiempo de espera en las farmacias de un 18 % y ha minimizado los errores de medicación en un 12 %. Además, la trazabilidad de los fármacos ha mejorado, lo que facilita la auditoría y detección de posibles fraudes o pérdidas en el suministro.
Una de las claves para el éxito del sistema ha sido la colaboración estrecha entre el Ministerio de Salud y varias empresas de tecnología especializada. Estas alianzas han garantizado la interoperabilidad entre los distintos sistemas de gestión hospitalaria y las bases de datos de farmacias, asegurando que la información fluya sin interrupciones.
A pesar de los avances, la expansión a nivel nacional presenta desafíos técnicos, especialmente en la integración con los sistemas privados y en la formación continua del personal sanitario. Se han programado capacitaciones específicas y se están desarrollando módulos de soporte para facilitar la transición.
El éxito de la fase piloto incentiva la ampliación del programa a todas las instituciones de salud, con un plan de implementación faseada que contempla la incorporación de más áreas de atención primaria y la extensión a los sistemas de seguros de salud privados.
Fuente: Recetas electrónicas para fármacos en Chile: un avance importante
