Un sistema en estado crítico
La estabilidad del fluido eléctrico en Cuba sigue siendo precaria tras la desconexión total ocurrida el domingo 23 de marzo de 2026. Según los informes oficiales de la Unión Eléctrica (UNE), el proceso de recuperación ha avanzado de forma paulatina durante las últimas 24 horas, logrando energizar microsistemas regionales para dar servicio a centros hospitalarios y servicios básicos, principalmente en La Habana y cabeceras provinciales.
Este segundo colapso nacional en menos de una semana se produce en un contexto de vulnerabilidad extrema, donde la falta de combustible y el deterioro de las centrales termoeléctricas (CTE) han impedido una operación estable del sistema.
Desarrollo de la reconexión y fallos técnicos
El Ministerio de Energía y Minas informó que la recuperación se está realizando mediante la creación de «islas de generación». Estas estructuras permiten llevar electricidad a las plantas térmicas para su arranque, un proceso técnico complejo que ya falló en varias ocasiones durante la crisis de la semana anterior.
- Estado de las Termoeléctricas: Unidades clave como la CTE Antonio Guiteras (Matanzas) y la CTE Felton (Holguín) presentan averías recurrentes o falta de suministros para operar a plena capacidad.
- Distribución por regiones: Mientras que la capital reporta una recuperación cercana al 40% de sus circuitos, las provincias del centro y oriente de la isla continúan enfrentando apagones de más de 18 horas diarias debido a la desconexión de las líneas de alta tensión.
«Estamos trabajando en la consolidación de los microsistemas regionales, pero la situación sigue siendo de alta sensibilidad técnica». — Directivo de la Unión Eléctrica de Cuba
Causas: Combustible y obsolescencia
El gobierno cubano ha atribuido esta serie de apagones masivos a la «persecución financiera» que impide la compra de combustible y a la imposibilidad de adquirir piezas de repuesto para un parque generador que supera los 40 años de explotación.
Sin embargo, expertos independientes señalan que la dependencia de las centrales flotantes (patanas) alquiladas a Turquía y la baja disponibilidad de crudo nacional han dejado al sistema sin margen de maniobra ante cualquier fluctuación en la demanda o fallo técnico menor.
«No se trata de un evento aislado, sino de la incapacidad del sistema para sostener la carga mínima necesaria sin reservas de combustible». — Analista energético regional
Impacto social y medidas de emergencia
La parálisis eléctrica ha forzado al Gobierno a suspender actividades docentes y laborales no esenciales durante el inicio de esta semana. La población enfrenta dificultades críticas para la conservación de alimentos, el bombeo de agua potable y las comunicaciones.
En diversas localidades se han reportado protestas pacíficas (cacerolazos) debido a la acumulación de días sin servicio, mientras las autoridades piden «paciencia y confianza» ante un proceso de restablecimiento que podría verse interrumpido nuevamente por la inestabilidad de la red.
