Bajo el lema «Decidir aquí el salario mínimo. 1.500 euros», miles de personas han exigido un marco propio de relaciones laborales que permita desvincular el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del estatal para ajustarlo al coste de la vida en Euskadi.
La jornada ha tenido una incidencia desigual pero muy profunda en sectores clave, convirtiendo a Gipuzkoa en el epicentro de la protesta con movilizaciones multitudinarias en Donostia y las principales cabeceras de comarca.
La industria, el motor del paro
El sector industrial guipuzcoano ha registrado los datos de seguimiento más contundentes. Desde primeras horas de la madrugada, los piquetes informativos han confirmado el cese de actividad en empresas de referencia:
- Goierri: La comarca ha quedado prácticamente paralizada. En CAF (Beasain), la producción ha sido nula en el turno de mañana.
- Debagoiena y Urola: Grandes cooperativas y acerías como ArcelorMittal (Bergara) se han sumado al paro de forma mayoritaria.
- Papelera y Logística: En el valle del Oria, empresas como Papresa han visto su actividad interrumpida, sumándose a la parálisis de los principales polígonos industriales de Hernani e Irun.
Educación y Servicios: Aulas al mínimo
El sector educativo ha sido el otro gran protagonista del 17M. Según los sindicatos convocantes, el seguimiento en la enseñanza pública ha superado el 60%, dejando a miles de alumnos sin clase o bajo servicios mínimos.
- Centros Escolares: En numerosas ikastolas y colegios de Gipuzkoa, el profesorado se ha adherido al paro para denunciar la pérdida de poder adquisitivo.
- Universidad: El campus de la UPV/EHU en Ibaeta ha amanecido con una actividad mínima y una fuerte presencia de colectivos estudiantiles que se han unido a las manifestaciones posteriores.
«1.500 euros para repartir la riqueza»
La manifestación principal en Donostia ha abarrotado el Boulevard, encabezada por una cabeza tractora del sindicato de transportistas Hiru. Los líderes sindicales han calificado la jornada de «éxito histórico» y han lanzado un mensaje directo a las instituciones y a la patronal Confebask.
«No es una cuestión de capacidad económica, sino de voluntad política y reparto de la riqueza. Un SMI de 1.500 euros es una necesidad urgente en un territorio donde el precio de la vivienda y la cesta de la compra son los más altos del Estado», declararon portavoces de la mayoría sindical durante la lectura del manifiesto.
Impacto en el transporte y la administración
Aunque los servicios mínimos dictados por el Gobierno Vasco han garantizado la movilidad básica, el impacto se ha dejado sentir en:
- Donostibus y Lurraldebus: Frecuencias reducidas al 30% en horas punta.
- Ayuntamientos: El paro ha sido «casi total» en consistorios como los de Hernani, Azpeitia, Orio y Usurbil, donde solo han funcionado los registros básicos.
La jornada concluye con la advertencia de los sindicatos de que esta es solo la «primera de muchas movilizaciones» si no se abre una mesa de negociación real para el marco laboral vasco.
