Una misión bajo fuego cruzado
La permanencia de las Fuerzas Armadas españolas en Irak se ha vuelto insostenible tras los eventos de las últimas 48 horas. El contingente español, integrado mayoritariamente en la operación de la OTAN y en la coalición internacional contra el Daesh, se encuentra desplegado principalmente en la base de Al-Asad y en el Centro de Apoyo Diplomático de Bagdad.
La reciente ofensiva aérea sobre el yacimiento iraní de South Pars y la posterior represalia de Teherán contra objetivos en Qatar, Arabia Saudí y Baréin han convertido a Irak en un tablero de tiro para las milicias proiraníes. El Ministerio de Defensa considera que el riesgo de «daños colaterales» o ataques directos contra instalaciones que albergan personal occidental ha superado los umbrales de seguridad permitidos.
Desarrollo de la operación de repliegue
La ministra de Defensa ha comunicado este jueves 19 de marzo de 2026 que la evacuación se realizará de forma escalonada pero urgente. El Estado Mayor de la Defensa (EMAD) ya coordina el envío de aviones de transporte A400M desde la Base Aérea de Zaragoza para iniciar el puente aéreo.
Los puntos clave del plan de evacuación incluyen:
- Prioridad de personal: Se evacuarán primero los instructores y el personal logístico no esencial.
- Seguridad de los convoyes: El traslado desde las bases hasta los aeropuertos de salida contará con cobertura aérea aliada para prevenir emboscadas de milicias locales.
- Mantenimiento mínimo: Una pequeña unidad de operaciones especiales podría permanecer bajo protocolos de máxima seguridad para asegurar la transferencia de material sensible antes del cierre total de la misión.
«La prioridad absoluta del Gobierno es garantizar la integridad física de nuestros soldados ante una escalada bélica que ya no permite el desarrollo de misiones de paz o instrucción».
Declaraciones oficiales
Desde el Palacio de la Moncloa se ha subrayado que esta decisión se ha tomado en «estrecha coordinación» con los socios de la Unión Europea y la OTAN, quienes también están revisando sus niveles de presencia en la zona tras la confirmación de la muerte del ministro de Inteligencia iraní, Ismail Jatib.
«No es una retirada definitiva de nuestro compromiso con la estabilidad regional, sino una evacuación preventiva necesaria por el cambio drástico en el entorno de amenaza». — Fuentes del Ministerio de Defensa.
Impacto y consecuencias de la salida
La salida de España de Irak supone un hito en la política exterior actual, marcando el repliegue de una de las misiones internacionales más importantes del país. La decisión refleja el temor de que Irak se convierta en el principal escenario de las milicias de la «Resistencia Islámica» para golpear intereses occidentales en represalia por las acciones de Israel y Estados Unidos.
A nivel logístico, la evacuación obligará a dejar atrás o destruir equipos pesados que no puedan ser transportados en el plazo de 72 horas establecido por Defensa. Políticamente, el movimiento de España podría desencadenar un «efecto dominó» entre otros países europeos que mantienen tropas en el país árabe, como Italia o Alemania.
«El vacío que dejan las tropas internacionales podría ser aprovechado por células insurgentes, pero la alternativa era exponer a nuestros militares a un conflicto de alta intensidad para el que no están mandatados».
Información relevante
Este repliegue se suma a la alerta máxima decretada en otras misiones internacionales, como la de la FINUL en el Líbano, donde el contingente español permanece en búnkeres debido a los intercambios de artillería en la frontera norte de Israel. La situación en Oriente Próximo ha entrado en una fase de incertidumbre total que está redibujando el despliegue militar español en el extranjero.
