Contexto de la agresión energética
El conflicto en Oriente Próximo ha dado un giro drástico este miércoles 18 de marzo de 2026. Tras semanas de tensiones militares, los ataques se han desplazado de objetivos estrictamente militares a la infraestructura energética vital. El foco principal ha sido la Zona Económica Especial de Energía de South Pars, en Asaluyeh (costa sur de Irán). Este yacimiento, compartido geográficamente con Qatar (donde se conoce como North Dome), es la reserva de gas natural más grande del planeta y suministra más del 70% del consumo doméstico iraní.
Desarrollo de la ofensiva aérea
La operación, confirmada por fuentes de inteligencia y medios oficiales iraníes, consistió en una serie de bombardeos de precisión que impactaron directamente en refinerías y plantas de procesamiento de gas. Las explosiones provocaron incendios masivos visibles desde satélite en la región de Bushehr. Aunque Israel sostiene que sus planes son «específicos» para degradar la capacidad económica del régimen, la implicación de Estados Unidos —que proporcionó coordinación y aprobación— marca una intervención directa en el sistema de producción energética persa.
«El ataque contra South Pars no es solo una agresión militar; es una declaración de guerra económica que amenaza el suministro básico de millones de personas».
Represalia iraní y ataques regionales
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. Pocas horas después de los impactos en Asaluyeh, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) activó ataques contra países vecinos que albergan bases o intereses estadounidenses e israelíes:
- Qatar: La refinería de Ras Laffan sufrió daños de consideración tras el impacto de misiles, lo que obligó a Doha a suspender temporalmente parte de sus exportaciones de gas.
- Arabia Saudí: Un depósito de combustible en la base aérea de Al-Kharj, utilizada por fuerzas de EE. UU., fue blanco de drones, provocando un incendio que fue contenido por la defensa civil saudí.
- Baréin: Se reportaron explosiones cerca de instalaciones estratégicas en Manama, afectando la estabilidad del pequeño reino insular.
«A partir de esta noche, las líneas rojas han cambiado. Cualquier infraestructura vinculada a Washington o Jerusalén en la región es un objetivo legítimo». — Comunicado del Ejército Iraní.
Impacto en los mercados y consecuencias globales
La gravedad de la situación ha provocado una reacción inmediata en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent ha subido un 3,83%, superando los 107 dólares por barril, mientras que los contratos de gas natural han experimentado una volatilidad sin precedentes.
La comunidad internacional observa con temor el posible cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. Países como España ya han comenzado a preparar planes de evacuación para sus contingentes militares en la zona (como en Irak), ante la posibilidad de que el conflicto se extienda por todo el Golfo Pérsico.
«Estamos ante una espiral incontrolable que podría engullir no solo a la región, sino a la economía global en su conjunto».
