La orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 6 de febrero de 2025 introdujo un instrumento de presión económico: un arancel ad valorem del 25 % sobre cualquier importación que implique el uso indirecto de bienes iraníes, incluso a través de terceros. La medida, justificada por la administración como parte de la “emergencia nacional” declarada en 1995, pretende obligar a los países exportadores a frenar los flujos de tecnología a Irán.\n\nEn su discurso tras el ataque, Trump trasladó la narrativa del programa nuclear a un marco de “terror masivo” y “represión de la democracia”. Cita el aumento de la violencia interna, con miles de muertos y decenas de miles de detenciones, y sugiere que la operación de Washington es una respuesta necesaria a una “hostilidad que dura décadas”. La presidenta era crítica con los ayatolás, llamándolos “exportadores de terror” y pidiendo a los ciudadanos iraníes que “tomen el control”.\n\nEl Departamento de Estado publicó un informe de derechos humanos que describe ejecuciones en masa, torturas y abusos sistemáticos contra disidentes. Se señalaba la utilización de la pena de muerte por delitos que la comunidad internacional consideraría “no graves”, como la posesión de drogas, y denuncias de tortura física y psicológica, incluyendo testigos domésticos a través de la técnica de “waterboarding”. El informe también apuntaba a la censura de la prensa y la represión de la libertad de expresión, con el bloque de “autocensura” que se impone a periodistas y activistas.\n\nLas protestas antigubernamentales que se desataron en diciembre de 2025 se convirtieron en el “volcán de la crisis interna” de Irán, según Washington. Según el reporte, el fracaso de la economía, marcado por la caída del rial, se combinó con la represión militar de las manifestaciones, un sector que incluye detenciones arbitrarias y ejecuciones sin juicio. Washington vio esta situación como una oportunidad para lanzar una narrativa global que describiera a la Unión de los Eslavones como un “regimen terrorista” que “usa la violencia y el chantaje” como herramienta de política exterior.\n\nEl contexto de la crisis se ha reflejado en la política exterior estadounidense con la designación de Irán como un “patrocinador estatal de detenciones indebidas”. El Secretario de Estado Marco Rubio anunció además la imposibilidad de viajar a Irán para ciudadanos estadounidenses, así como la amenaza de una posible imposición de restricciones geográficas a los pasaportes estadounidenses. Esta serie de maniobras regulatorias y sanciones capturan la compleja relaci\u00f3n entre la política interna de Irán, su postura geopolítica y las respuestas de Washington.\n\nFuente: https://www.abc.es/internacional/trump-denuncio-ataque-represion-gran-escala-abusos-20260228165334-nt.
Fuente original: Trump denunció antes del ataque la represión a gran escala y los abusos de los ayatolás
