Un sistema al límite de su capacidad
La crisis energética en Ecuador ha entrado en una fase crítica este lunes 23 de marzo de 2026. Con un déficit de generación firme que alcanza los 866 megavatios (MW), el Ministerio de Energía y Minas ha acelerado la licitación de nuevos equipos para evitar un colapso total del Sistema Nacional Interconectado (SNI). La falta de inversión histórica y la dependencia de un parque térmico con más de 40 años de antigüedad han dejado al país sin el margen de reserva del 20% necesario para operar con seguridad.
En las últimas 48 horas, ciudades como Quito, Guayaquil, Manta y Santa Elena han registrado desconexiones temporales, coincidiendo con los picos de demanda que ya superan los 5.300 MW.
El plan de choque: Barcazas y generación térmica
Para cubrir la brecha energética, el Ejecutivo ha lanzado un concurso para el alquiler de una nueva barcaza de entre 90 y 100 MW, con un presupuesto referencial de 155 millones de dólares. Este equipo reemplazará a la barcaza Murat Bey, cuyo contrato con la empresa turca Karpowership expira este mes.
- Generación Flotante: Actualmente operan tres barcazas (Murat Bey, Emre Bey y Erin Sultan), aportando unos 300 MW. El objetivo es elevar la potencia alquilada hasta los 824 MW mediante la incorporación de una plataforma de 230 MW y la repotenciación de la central terrestre Pascuales (260 MW).
- Proyectos Menores: Han prosperado contrataciones como la central El Descanso II (20 MW) y el proyecto Gasvesubio (14 MW), aunque su aporte sigue siendo insuficiente frente a la magnitud del déficit.
- Inversión en Tierra: Elecaustro impulsa una licitación de 32,6 millones de dólares para una nueva planta térmica de 20 MW, aunque su ejecución tomará cerca de un año.
«El costo de no atender la demanda supera los 1.340 millones de dólares anuales; contratar generación térmica de emergencia es un mal necesario para evitar pérdidas mayores». — Informe Técnico del Operador Nacional de Electricidad (Cenace)
El factor diplomático: El corte desde Colombia
La situación se ha tornado dramática tras la decisión de Colombia de suspender temporalmente la venta de electricidad a Ecuador desde finales de enero de 2026. Esta medida, adoptada por Bogotá en respuesta a tensiones comerciales y arancelarias, ha privado al sistema ecuatoriano de un flujo vital de entre 100 y 450 MW diarios que solían compensar las fluctuaciones de las hidroeléctricas locales.
Sin el apoyo del país vecino y con embalses clave como Mazar en niveles mínimos debido al estiaje, el Gobierno ha tenido que recurrir a medidas desesperadas.
«Ecuador ha entrado en un periodo de alerta estructural; la red no soporta más carga sin respaldo firme». — Nota oficial del Ministerio de Energía
Medidas de emergencia y sector privado
Ante la imposibilidad de cubrir la demanda total, el Ministerio ha emitido un acuerdo que permite la activación de generadores privados. Se ha solicitado a las grandes industrias que operen con su propia maquinaria durante las horas pico (de 09:00 a 23:00) para aliviar la presión sobre la red pública, a cambio de compensaciones económicas.
El diagrama de la mezcla de generación eléctrica muestra cómo la caída de la producción hidroeléctrica por la sequía obliga a un incremento masivo y costoso de la generación térmica para evitar el racionamiento.
