La «nueva fase» de la guerra interna
El toque de queda, que estuvo vigente entre el 15 y el 30 de marzo en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, formó parte de una estrategia intensificada para recuperar el control de las rutas del narcotráfico. Estas zonas concentran históricamente el 70% de los hechos violentos del país.
Tras un 2025 que cerró como el año más sangriento de la historia de Ecuador con más de 9.200 asesinatos, la administración del presidente Daniel Noboa ha apostado por estados de excepción recurrentes y la presencia permanente de las Fuerzas Armadas en las calles bajo el marco del «Plan Fénix».
Desarrollo: Resultados de la ofensiva militar
El ministro del Interior, John Reimberg, calificó la intervención como un éxito operativo que ha permitido «salvar vidas». Entre los resultados más destacados de los operativos realizados durante la restricción de movilidad se encuentran:
- Reducción de homicidios: Una caída del 28% en marzo frente al mismo periodo del año anterior.
- Detenciones masivas: Más de 2.000 personas capturadas, entre ellas objetivos de alto valor pertenecientes a bandas como «Los Lobos».
- Decomisos: La incautación de más de 5.000 explosivos, 5.000 municiones y la destrucción de 256 bocaminas vinculadas a la minería ilegal.
- Golpe logístico: La inhabilitación de cinco pistas clandestinas utilizadas para el envío de droga.
«Este no es solo un indicador estadístico: son vidas salvadas. Hemos debilitado las estructuras de mando de los grupos que tenían secuestrado al país».
Cuestionamientos: ¿Eficacia real o espejismo temporal?
Pese a las cifras oficiales, el optimismo del Gobierno choca con el análisis de expertos independientes. Analistas de seguridad advierten que los toques de queda generan una «paz artificial» que no ataca las raíces del problema.
- Efecto globo (Desplazamiento): Mientras los homicidios bajan en las zonas con toque de queda, ciudades como Quito han registrado un incremento del 33% en muertes violentas en lo que va de 2026. Los criminales simplemente se desplazan a zonas con menor presencia militar.
- Mutación del delito: Coroneles de la Policía han admitido que, si bien las muertes bajan durante la madrugada por el toque de queda, los delitos de oportunidad, extorsiones y secuestros han «migrado» hacia horas diurnas para evitar los controles nocturnos.
- Sostenibilidad: Expertos critican que el uso excesivo de las Fuerzas Armadas genera un desgaste en la tropa y que, una vez finalizada la medida el pasado 30 de marzo, la violencia suele repuntar a sus niveles previos si no hay una reforma estructural del sistema judicial y carcelario.
«El Gobierno debe dejar de lado las afinidades políticas y buscar asesoramiento técnico real. El toque de queda es una aspirina para un cáncer; los resultados deben evaluarse a mediano plazo, no semana tras semana».
Impacto en la ciudadanía y la economía
La restricción de movilidad ha tenido consecuencias mixtas:
- Seguridad percibida: En sectores populares de Guayaquil, la presencia militar ha sido bien recibida por el alivio momentáneo que supone.
- Golpe al comercio: El sector de servicios (restaurantes, ocio nocturno y turismo) ha reportado pérdidas económicas significativas debido al cierre temprano de los establecimientos, lo que ha generado tensiones con las cámaras de comercio locales.
Información adicional: El horizonte de abril
Con el fin del toque de queda este 30 de marzo, las Fuerzas Armadas han pasado a una fase de «operativos móviles» sin restricciones de horario. El Gobierno ha anunciado que no dudará en retomar las medidas excepcionales si los índices de violencia vuelven a subir, mientras el país se prepara para el proceso de acuartelamiento militar de abril como parte del fortalecimiento de las capacidades del Estado.
Puntos destacados del balance oficial
- Vidas salvadas: El Ejecutivo atribuye la baja del 28% en homicidios directamente a la restricción de movilidad nocturna.
- Crimen mutante: Expertos alertan que la violencia se está desplazando hacia el día y hacia provincias que antes se consideraban «islas de paz».
- Operatividad: Más de 2.000 detenidos y la destrucción de infraestructura minera ilegal marcan el saldo de marzo.
- Incertidumbre: La falta de una estrategia de seguridad de largo plazo sigue siendo la principal crítica de los analistas internacionales.
