El regreso humano al espacio profundo
Lanzada con éxito el pasado 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, la misión Artemis II marca el primer vuelo tripulado del programa lunar de la NASA. A bordo de la cápsula Orion, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen (este último de la Agencia Espacial Canadiense) están completando la fase de tránsito trans-lunar.
A diferencia de las futuras misiones de aterrizaje, Artemis II sigue una trayectoria de retorno libre. Esto significa que la nave utilizará la gravedad lunar para «catapultarse» de regreso a la Tierra sin necesidad de realizar una maniobra de inserción en órbita prolongada, validando todos los sistemas de soporte vital y navegación con seres humanos a bordo.
Desarrollo: Superando la mitad del camino
A día de hoy, 6 de abril, la misión ha cruzado el umbral crítico donde la atracción gravitatoria de la Luna empieza a ser predominante sobre la de la Tierra. Según los últimos datos de telemetría de la NASA, la nave se encuentra en curso para alcanzar su aproximación máxima (periastro lunar) en las próximas horas.
Durante estos primeros días de vuelo, la tripulación no solo ha gestionado la navegación, sino que ha superado pequeños contratiempos técnicos, incluyendo una incidencia ya resuelta en el sistema de gestión de residuos (el inodoro de la cápsula) y pruebas de proximidad con la etapa superior del cohete SLS para ensayar maniobras de pilotaje manual.
«Estamos viendo la Luna crecer en nuestras ventanas cada hora que pasa; es una vista que ninguna palabra o fotografía puede capturar con justicia», transmitió el comandante Reid Wiseman en una de las últimas conexiones en directo.
Declaraciones y hitos de la tripulación
La misión ya ha hecho historia por su composición: Christina Koch es la primera mujer en viajar a la Luna, Victor Glover el primer hombre de color y Jeremy Hansen el primer no estadounidense. Las comunicaciones con el Control de Misión en Houston han sido constantes, destacando la alta moral del equipo y el excelente funcionamiento del Módulo de Servicio Europeo, que proporciona propulsión y energía.
Ayer, 5 de abril, la tripulación compartió imágenes espectaculares de la Tierra «retrocediendo» en el espacio, una perspectiva conocida como la canica azul, que no se captaba con ojos humanos desde el fin del programa Apolo en 1972.
Impacto: Preparando el terreno para Artemis III
El éxito de este sobrevuelo es el requisito indispensable para la misión Artemis III, prevista para 2027, que buscará depositar a la primera mujer y al próximo hombre en la superficie del polo sur lunar.
Los datos recopilados durante esta fase de tránsito sobre la exposición a la radiación en el espacio profundo y la resistencia del escudo térmico de la Orion —que deberá soportar temperaturas extremas al reingresar a la atmósfera terrestre el próximo 10 de abril— son vitales para la seguridad de futuras exploraciones a Marte.
«Este no es solo un viaje de ida y vuelta; es la certificación final de que el sistema Orion es capaz de mantener a salvo a una tripulación en el entorno más hostil conocido por el hombre.»
Información adicional: El paso por la cara oculta
En las próximas 24 horas, la cápsula Orion pasará por detrás de la Luna, perdiendo contacto por radio momentáneamente con la Tierra. Durante este periodo, los astronautas viajarán a unos 7.400 kilómetros de la superficie lunar, aventurándose más allá de la cara oculta antes de iniciar el viaje de tres días de regreso hacia el Océano Pacífico.
«El momento en que perdamos la señal al pasar tras el disco lunar será el recordatorio más crudo de nuestra soledad y, a la vez, de nuestra ambición como especie.»
