Con la entrada en vigor de la Directiva (UE) 2022/542, que pretende mitigar el tratamiento fiscal de la cultura, la realidad española sigue estando presa de un IVA del 21 % sobre la venta de obras en galerías. Este gravamen supera ampliamente los tipos reducidos de Francia (5,5 %), Italia (5 %) o Portugal (6 %), y obliga a los artistas y galeristas a desviar precios, a limitar la convocatoria internacional y a poner de lado actividades de difusión y apoyo a creadores emergentes.
El impacto en la economía del sector es evidente. Los precios se disparan, los coleccionistas se dirigen a mercados con tasas más bajas, y la competencia internacional se ve afectada. Según representantes de la industria, el fenómeno daña no solo la rentabilidad de las galerías, sino la disponibilidad de obras para el público en general, creando una brecha entre la valoración académica del arte y su accesibilidad real.
Ante la indiferencia estatal, el sector recorrió el camino inaugural de la protesta sincronizada: del 2 al 7 de febrero de 2026, más de 200 galerías cerraron sus persianas y suspenderon expositores gratuitos como gesto de descontento. También se convocaron manifestaciones frente a emblemáticos museos como el Reina Sofía, el IVAM o el MACBA, donde los consignantes clamaron: "No pedimos privilegios, pedimos igualdad".
El escenario político, sin embargo, comienza a mostrar señales de cambio. Una proposición no de ley del Partido Popular y de la coalición Sumar, así como una moción de los senadores respaldada por PP, Sumar, PNV, Junts y Esquerra, exigen la reducción inmediata del IVA cultural. Esta impulsión legislativa se sustenta en la urgencia de cohesión con las normativas europeas y en la necesidad de salvaguardar la viabilidad del mercado de arte en España.
El futuro del sector depende de la voluntad política para adaptar la fiscalidad a la Directiva europea y reconocer el valor social de la producción artística. Una reforma que integre un tipo reducido para el arte mantendría la competitividad doméstica, impediría la fuga de coleccionistas y aseguraría la continuidad de un patrimonio cultural que va más allá de la mera transacción comercial.
Fuente: El IVA del 21 por ciento, lo verdaderamente escandaloso de ARCO'26
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