El siniestro se produjo este lunes, 23 de marzo de 2026, en las inmediaciones del aeropuerto de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo. La aeronave, un Lockheed C-130 Hércules, es uno de los pilares del transporte logístico y de personal de las fuerzas militares colombianas. En el momento del incidente, el avión cumplía una misión de apoyo y transporte de tropas de la Fuerza Pública, con un total de 114 personas a bordo, según los reportes más recientes de las autoridades aeroespaciales.
Desarrollo del accidente y labores de rescate
El accidente ocurrió pocos minutos después de que la aeronave iniciara su carrera de despegue. Por causas que aún son materia de investigación, el avión se precipitó a tierra en una zona de fincas cercana al casco urbano y se incendió tras el impacto. La rápida reacción de los propios militares, junto con la colaboración de civiles de la zona y organismos de socorro como la Defensa Civil, permitió la evacuación inmediata de decenas de uniformados.
Hasta el momento, se ha confirmado el rescate de 67 personas con vida, muchas de las cuales han sido trasladadas al hospital María Angelines y a centros asistenciales de mayor complejidad debido a la gravedad de sus quemaduras y traumatismos.
«La Fuerza Aeroespacial se encuentra desplegada en el lugar atendiendo la emergencia; pedimos prudencia mientras se consolida el balance oficial de afectados».
Declaraciones oficiales
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó el suceso como «profundamente doloroso» y confirmó que la aeronave transportaba tropas en una zona estratégica fronteriza con Ecuador y Perú. Por su parte, el presidente Gustavo Petro se pronunció a través de sus canales oficiales, lamentando el siniestro y vinculando el estado de la flota aérea con las dificultades burocráticas para la renovación de equipos.
«Es un accidente horroroso que no debió haber sucedido. Espero que no tengamos que lamentar víctimas fatales adicionales entre nuestros soldados».
Impacto y consecuencias
El accidente ha generado una fuerte conmoción en el sector defensa y en la población civil de Putumayo. Las operaciones en el aeropuerto de Puerto Leguízamo se han visto alteradas para priorizar el movimiento de ambulancias y aeronaves de rescate médico. Políticamente, el suceso ha reavivado el debate sobre la seguridad aérea militar y la necesidad de modernizar los sistemas de transporte de largo alcance, dado que el modelo Hércules, aunque robusto, requiere de mantenimientos exhaustivos y actualizaciones constantes.
«Se han activado todos los protocolos de atención a las víctimas y sus familias para garantizar el acompañamiento médico y psicológico necesario».
Información técnica y evolución
Expertos en aviación militar señalan que el C-130 tiene una capacidad de carga de aproximadamente cien pasajeros equipados. Las primeras hipótesis apuntan a un posible fallo técnico durante la fase crítica del despegue, aunque la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) ha enviado una comisión inspectora para recuperar las cajas negras y determinar si factores climáticos o fallos mecánicos desencadenaron la caída.
